16 March 2017

Me aventuro a especular que las mujeres, ahora y más que en cualquier otro tiempo, se enamoran de ellas mismas a más temprana edad y a tasas más altas.

Las mujeres están haciendo las paces con su cuerpo, cambiando sus relaciones y motivaciones afectivo-sexuales y aprendiendo a disfrutar de su sexualidad de forma individual, consciente y hasta lúdica.

El cuerpo se vuelve un fuerte símbolo de poder para cambiar viejas perspectivas y tabúes sexuales. Distintas manifestaciones personales, sociales y comerciales emancipan el cuerpo femenino. En la dimensión personal el coitocentrismo pierde fuerza, lo que nos lleva a entender que las mujeres están cada vez más conscientes y abiertas a todas las zonas erógenas de su cuerpo. A nivel social, el trabajo sexual cobra nuevos tintes entre aquellas que han decidido apropiarse de su cuerpo y utilizarlo como un medio para vivir, sin ser ni sentirse explotadas.  Y finalmente, en una dimensión comercial y del entretenimiento, la industria del erotismo lúdico crece con un reconfigurado boom de porno femenino y juguetes sexuales, desarrollados para satisfacer las necesidades de nuevas y divertidas experiencias sexuales.

Es hora de salir del tabú y considerar a la sexualidad femenina como algo natural y como un activo importante para generar nuevos contenidos, nuevos canales de comunicación, y experiencias.

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