7 February 2018

Por: Giovanna León

¿Ya estamos sumergidas en la cuarta ola?

Gracias a la era digital y al nacimiento de la comunicación masiva por internet podemos tener acceso a información de otras partes del mundo que de otro modo hubiera sido imposible, información histórica pero también información de quienes van construyendo la historia, es decir, de cada persona con acceso a este medio de comunicación.

Esta apertura de comunicación ha hecho que el activismo en diversas causas encuentre sus símiles en otras partes del globo terráqueo y que se creen intersecciones compartiendo distintas maneras de pensar y de vivir, generando alianzas y el ya enorme fenómeno conocido como: Ciberactivismo.

 

 

Para la historia del feminismo la apertura de esta era generó no solo fortaleza sino diversificación. Las mujeres empezamos a empoderarnos con la información que compartían otras mujeres desde sus vivencias, empezamos a interactuar y a crear en conjunto propuestas de cambios en la normalización de las violencias que se ha generado hacia nosotras.

En el artículo pasado  hablamos sobre las 3 grandes olas que ha tenido el Feminismo, y gracias a los cambios antes dichos, se ha empezando a creer que ya estamos en una cuarta, porque la opinión de personas que normalmente serían ignoradas (por procedencia cultural, educación, raza o sexo) se ha empezado a masificar generando no solo debate, sino nuevas ramificaciones del activismo.

 

Antes de Internet los medios generalistas no consultaban a las feministas como fuentes, no teníamos un canal directo, y a su vez las posiciones machistas más extremas tampoco se publicaban. En cambio, en Internet ya no necesitamos intermediarios. Muchos machistas se han envalentonado, pero a la vez es un espacio que hemos apropiado para conectar a mucha más gente con el feminismo”. Declara June Fernández de la revista online: PIKARA

Esta cuarta ola, a diferencia de las tres primeras, habla muchas lenguas, tiene distintos colores y se nutre de esas experiencias diversas, es en esta etapa donde por ejemplo, el feminismo latinoamericano o el negro han tenido una gran fuerza porque lograron mostrar el hecho de que las feministas blancas con ciertos privilegios (de raza, sociales, económicos, de educación etc.) no se habían preguntado cómo estábamos viviendo el mundo las mujeres que carecemos de ellos.

Y en conclusión, ¿cómo podemos ver este nuevo feminismo? Sin duda alguna como menos ortodoxo o teórico, pero también uno más abierto, más inclusivo (porque entiende que su lugar de partida está del lado de los oprimidos), un feminismo que habla de privilegios (antes no cuestionados abiertamente en la misma comunidad feminista) y un feminismo generador de alianzas transversales y masivas.

 

*En la siguiente nota hablaremos del ciberfeminismo y de las niñas y jóvenes que se están adentrando en el movimiento siendo las futuras mujeres que lo representarán.

 

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